HUILA DE AMOR.
El Huila vive un balbuceo a música
muy cerca a los cristales bulliciosos del agua.
Besa al mundo temprano
con los labios alados de sus altas montañas.
Como silueta larga que semeja un camino,
se estrecha ante el paisaje,
la deliciosa y azul expresión de cantarinos rios.
En los pueblos cercanos las palmeras y ceibas,
adornadas de orquideas,
saludan a sus gentes,
refrescando el ambiente,
mientras turpiales jóvenes cantan,
muy cerca al arroyuelo,
acompañando al ardoroso abrazo de los amores plenos.
José Edgar Claros Méndez.
Bogotá D C Abril 4 de 2.009
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